Un Acuerdo de Paz
Por Gladys Gutiérrez Viveros
Eventos relevantes han marcado la historia en el transcurrir del tiempo, el cual puede ser contado desde enfoques distintos, como el mes de enero el primero del año en el Calendario Gregoriano, siendo el origen de su nombre el dios Jano, del latín Janus que representa al espíritu de las puertas (del principio y el final), celebrando así cada día uno la entrada de un año nuevo, al igual los cubanos celebran el triunfo de su Revolución y los haitianos de su independencia; sin embargo, la celebración de Haití se vio ensombrecida el día 12 del año 2010, por el terremoto magnitud 7,0 grados en escala de Richter, declarando el gobierno la muerte de casi 200,000 personas, dejando a miles sin hogar y en la catástrofe total, a un país considerado el más pobre de América Latina.
En nuestro México, el día 6 es motivo de gran alegría para todos los pequeños por la Celebración del día de Reyes; además de celebrarse la Epifanía y el día de la Enfermera. Pero un acontecimiento relevante por su importancia política, democrática y social, es lo sucedido el día 16 de enero de 1992, la firma del los Acuerdos de Paz de Chapultepec, entre el Gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), cesando a la guerra civil que duro doce años.
La Guerra Civil de El Salvador, conflicto bélico interno entre las Fuerzas Armadas de El Salvador y las fuerzas insurgentes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, enfrentamientos que dejaron como resultado más de 70,000 muertos y 8,000 desaparecidos, de acuerdo a las cifras oficiales.
Los procesos de diálogo y negociaciones iniciaron en la mitad de la década de los 80´s, encuentros como: la Ronda de La Palma, Chalatenango, el 15 octubre de 1984; la Ronda de Ayagualo, el 30 de noviembre de 1984; la Ronda de Sesori, reunión privada en el último trimestre de 1986; y la Ronda de la Nunciatura, llevada a cabo el 4 y 5 de octubre de 1987. En todas las negociaciones participaron diversas personalidades tanto de la delegación del Gobierno, como de la delegación de la guerrilla, sin embargo, la participación de la Iglesia siempre fue representada por el Arzobispo de San Salvador, monseñor Arturo Rivera y Damas, que aunque no participó directamente en el proceso final de negociación, el pueblo de San Salvador reconoció su gran participación generadora del cese a la guerra; es por ello, que en el año 2004 se inauguró la plaza denominada “Monseñor Arturo Rivera y Damas, Artesano de la Paz”.
La historia del precedente oficial de los Acuerdos de Paz de Chapultepec, en el cual inicia la intervención internacional, fue la reunión al diálogo el 15 de septiembre de 1989; seguida de la reunión celebrada en Ginebra, Suiza, el 4 de abril de 1990, donde se acordaron importantes normas a seguir en las negociaciones; el 21 de mayo de 1990, en Caracas, Venezuela, establecieron la agenda general de negociaciones y los temas de discusión, de las formadas dos delegaciones Gobierno y Guerrilla.
Pero los cambios sustanciales se generaron a partir del 26 de julio de 1990, con la firma del Acuerdo de San José, en Costa Rica, y el 27 de abril de 1991, con la firma del Acuerdo de Ciudad de México, donde se plasmaron importantes reformas constitucionales en el ámbito judicial, militar, electoral, económico, social y de Derechos Humanos. La intervención de Naciones Unidas fue crucial para el proceso de paz y para la verificación de sus consecuencias.
En nuestro México, el día 6 es motivo de gran alegría para todos los pequeños por la Celebración del día de Reyes; además de celebrarse la Epifanía y el día de la Enfermera. Pero un acontecimiento relevante por su importancia política, democrática y social, es lo sucedido el día 16 de enero de 1992, la firma del los Acuerdos de Paz de Chapultepec, entre el Gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), cesando a la guerra civil que duro doce años.
La Guerra Civil de El Salvador, conflicto bélico interno entre las Fuerzas Armadas de El Salvador y las fuerzas insurgentes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, enfrentamientos que dejaron como resultado más de 70,000 muertos y 8,000 desaparecidos, de acuerdo a las cifras oficiales.
Los procesos de diálogo y negociaciones iniciaron en la mitad de la década de los 80´s, encuentros como: la Ronda de La Palma, Chalatenango, el 15 octubre de 1984; la Ronda de Ayagualo, el 30 de noviembre de 1984; la Ronda de Sesori, reunión privada en el último trimestre de 1986; y la Ronda de la Nunciatura, llevada a cabo el 4 y 5 de octubre de 1987. En todas las negociaciones participaron diversas personalidades tanto de la delegación del Gobierno, como de la delegación de la guerrilla, sin embargo, la participación de la Iglesia siempre fue representada por el Arzobispo de San Salvador, monseñor Arturo Rivera y Damas, que aunque no participó directamente en el proceso final de negociación, el pueblo de San Salvador reconoció su gran participación generadora del cese a la guerra; es por ello, que en el año 2004 se inauguró la plaza denominada “Monseñor Arturo Rivera y Damas, Artesano de la Paz”.
La historia del precedente oficial de los Acuerdos de Paz de Chapultepec, en el cual inicia la intervención internacional, fue la reunión al diálogo el 15 de septiembre de 1989; seguida de la reunión celebrada en Ginebra, Suiza, el 4 de abril de 1990, donde se acordaron importantes normas a seguir en las negociaciones; el 21 de mayo de 1990, en Caracas, Venezuela, establecieron la agenda general de negociaciones y los temas de discusión, de las formadas dos delegaciones Gobierno y Guerrilla.
Pero los cambios sustanciales se generaron a partir del 26 de julio de 1990, con la firma del Acuerdo de San José, en Costa Rica, y el 27 de abril de 1991, con la firma del Acuerdo de Ciudad de México, donde se plasmaron importantes reformas constitucionales en el ámbito judicial, militar, electoral, económico, social y de Derechos Humanos. La intervención de Naciones Unidas fue crucial para el proceso de paz y para la verificación de sus consecuencias.
El apoyo e interés de profesionales en derecho, educadores, verificadores de Derechos Humanos, empresarios internos y extranjeros, medios de comunicación, personal militar, sociedad civil y la comunidad internacional, dio como resultado la firma de los Acuerdos de paz de Chapultepec, el 16 de enero de 1992, con el fin de alcanzar “la paz firme y duradera” en El Salvador.
México ha sido el centro en Latinoamérica de importantes y diversas negociaciones políticas, económicas, culturales, sociales, científicas, artísticas y deportivas; es por ello, que hoy, no mañana, debemos reflexionar sobre los nuevos acuerdos a los que se puede llegar en beneficio de nuestro presente y de nuestro futuro, escuchemos las voces de todos aquellos que gritamos al unísono “Paz e igualdad”.
México ha sido el centro en Latinoamérica de importantes y diversas negociaciones políticas, económicas, culturales, sociales, científicas, artísticas y deportivas; es por ello, que hoy, no mañana, debemos reflexionar sobre los nuevos acuerdos a los que se puede llegar en beneficio de nuestro presente y de nuestro futuro, escuchemos las voces de todos aquellos que gritamos al unísono “Paz e igualdad”.